Las escuelas rurales enfrentan desafíos que van mucho más allá de lo pedagógico. A las distancias, el clima y la escasez de recursos, en muchos casos se suman hechos de inseguridad que agravan una realidad ya difícil. Es lo que ocurrió en la Escuela N.º 770 de Campo Largo, Chaco, cuando en marzo de 2025 personas ajenas forzaron una ventana, ingresaron al edificio y robaron las mochilas sanitarias del baño, dejándolo fuera de servicio.
Ante este golpe, lejos de paralizarse, la comunidad escolar buscó soluciones. Gracias al apoyo de APAER y a un valioso aporte de la Fundación IRSA, no sólo se reparó el sistema sanitario, sino que se pudo realizar una serie de mejoras edilicias clave: cambio de ventanas y puertas, revoques deteriorados y la pintura completa de la galería externa, que renovó el aspecto del edificio.
Cada una de estas acciones tiene un valor enorme en contextos donde todo cuesta más. Como expresó la directora en su nota de agradecimiento, estas obras ayudan a garantizar condiciones de higiene, intimidad y bienestar para estudiantes y docentes, y fortalecen el rol de la escuela como espacio de contención y desarrollo comunitario.








